Fernando Hernández. "Ritos y creencias para la muerte entre los Antiguos"

La muerte es el destino inevitable e inaplazable de todo ser humano. Una etapa en la vida de todos los seres vivos que constituye el horizonte natural del proceso vital.

La muerte es la culminación prevista de la vida, aunque incierta en cuanto a cuándo y cómo ha de producirse; forma parte de nosotros porque nos afecta y apena a quienes nos rodean. La actitud que adoptamos ante el hecho de que hemos de morir determina en parte cómo vivimos y como somos.

Los antiguos tenían todo un cuerpo de creencias, tendentes en gran manera, a dar respuesta a esa partida al final de nuestro camino vital. Entendían la vida como un acontecer de experiencias que “curtían” el maxio (espíritu) para poder recuperar la esencia sagrada de la que todos estamos erigidos y regresar al seno de la luz de Magec, teniendo que pulir esos aspectos no resueltos, mediante la espera en el mundo de transición, para volver a este plano antes de la partida definitiva a la luz creadora.

LO QUE FERNANDO HERNÁNDEZ NOS CUENTA. . . 

¿Qué suponía la muerte para los antiguos? - No temían a la muerte con el concepto doloroso y de final físico desde la que hoy se aborda socialmente este paso vital; lo que les hacia apreciar y disfrutar con mayor intensidad de esta senda que llamamos vida. Lo entendían como un paso necesario para que el maxio (espíritu) pudiera seguir puliendo, con los sucesivos nacimientos y muertes, aspectos de la esencia que lo componía, y cuya finalidad última era regresar al seno de la luz creadora de Magec.

En su calendario, ¿había fechas específicas para comunicarse con el más allá o bien honrar a sus muertos? - Si. Aunque la vida y la creencia en el Luyet (mas allá) les hacia tener presente la muerte como paso vital de todo ser humano en su vida cotidiana, habían ciertas fechas donde se recurría al concurso de los antepasados para, en unos casos ayudar a proteger a la comunidad de las enfermedades que se producían en los campos de siembra o en el ganado en general, y en otros, de manera más específica para honrarlos y pedirles consejo sobre algún asuntos que tenían que ver con sus vidas.

¿Existían espacios ceremoniales especiales para ese fin, para ceremonias o rituales? - Si. Los espacios como los lugares de enterramiento donde debían reposar los restos del difunto eran sacralizados, al igual que los zonas donde se procedía a tratar los cuerpos de los fallecidos, pues la energía debía ser la adecuada para no entorpecer el transito del espíritu al Luyet.

¿Es posible rastrear hoy en día creencias o prácticas sobre la muerte y el más allá procedentes de los antiguos? - Prácticamente no. Los cambios sociales que se han producido desde hace 60 años en torno a como se articula los rituales cuando alguien fallece, como era el caso de velar al difunto en su propia casa a pasar a tener que hacerlo en lugares habilitados para ello, ha hecho desaparecer ciertas prácticas que sí tenían una marcada reminiscencia con el mundo de los antiguos. Si bien es verdad, que a día de hoy, todavía podemos ver en la gente de nuestros campos elementos como el de recordar y hacer presente la memoria de los que ya no están, la colocación de piedrecitas en cruces donde tuvieron lugar hechos luctuosos o referirse al sol del atardecer como “sol de los muertos”, elementos que evocan esa herencia ancestral, en esencia, manifestaciones del culto a los antepasados de los antiguos.

La momificación es la expresión más visible de esa creencia en el más allá, pero implica también cierta creencia en volver a usar el cuerpo, ¿es así? - No en ese sentido. Los cuerpos mirlados y los osarios, en caso de las castas sociales más bajas, servían de soporte donde los fallecidos poder regresar a este plano en determinadas fechas. Si bien eran importantes, también existía determinadas piedras, colocadas al efecto en determinados lugares con la misma función; la de servir de soporte al maxio.

Finalmente y hablando de momias, para el 6 de diciembre ya habremos salido de dudas sobre el, una y otra vez anunciado y publicitado, descubrimiento de cientos de momias y fabulosos elementos de la cultura guanche en el Sur de Tenerife, un fenómeno que raya lo viral en la red social Facebook. ¿Piensa que habrá noticia realmente, o más bien que el 6 de diciembre seguiremos repitiendo el "ya te lo dije"? - Pues no, realmente creo que no habrá noticias de descubrimientos con miles de momias y lapas gigantes. Este tipo de fenómenos son por desgracia muy comunes. El desconocimiento de nuestras raíces ancestrales da como resultado este tipo de actitudes de “mesianismo guanche”, con argumentos disparatados en las que el ego del individuo suele tener mucho que ver. Aunque también es verdad que ha habido otros personajes, que con más elementos creíbles, han engañado a muchas personas que buscaban despejar las dudas que nuestro pasado les infunde, pero con la egolatría como denominador común. Creo que más que decir “ya te lo dije” podremos decir “otro pufo guanche”