UN PEDO LLAMADO "WOW!"

TM Redacción _

© Juanca Romero Hasmen

 

Corría el año 1977, cuando la ventana se abría de forma contundente ante la posibilidad de vida alienígena y además inteligente, que no tiene por qué ir ambas cosas cogidas de la mano por mucho que los estudiosos se empeñen. En el Observatorio Big Ear (OBE) de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, se recibe durante la noche del 15 de agosto una señal procedente de un grupo de estrellas situado a unos 220 años luz de la Tierra. Jerry Ehman, el buen hombre que trabajaba en ese momento como operador de guardia, quedó perplejo ante una señal de radio que durante 72 segundos, se tornó protagonista del que parecía ser un momento único que cambiaría nuestra forma de entender el mundo. Esta señal fue bautizada con el nombre “Wow!”, onomatopeya del monótono registro de audio que se recogió. Aquel insólito hecho, interpretado por los hombres y mujeres de Ciencia como una señal extraterrestre que podría suponer la primera comunicación entre la Tierra y una supuesta civilización extraterrestre, se convirtió en la única y vulnerable prueba de que no estamos solos, aunque jamás se volvió a repetir esta señal hasta nuestros días.

Cuarenta años después, quizá menos crédulos pero igual de ilusionados, asistimos a una solvente explicación de lo que en realidad fue nuestro querido “Wow!”. Al parecer, y según los estudios del profesor de Astronomía, Antonio París, la setentera señal en realidad no recoge ninguna forma de comunicación, sino que se trata del sonido producido por la emisión de hidrógeno de dos cometas conocidos con los fantásticos nombres de P/2008 Y2 y 266P/Christensen. Dicho de un modo mucho más cercano y coloquial, lo que el bueno de Jerry recogió aquella noche del verano de 1977, en realidad fue una especie de pedo de hidrógeno compartido entre dos cometas. Miles de horas de radio y cientos de libros dedicados a los alienígenas que pretendían decirnos algo con un escueto “Wow!”, para toparnos ahora con la cruda realidad. Las cosas del Universo son así, y cuando se entremezclan con los ET´s y otras razas de ficticia procedencia, se meten de lleno en el terreno del esperpento, en el que se entremezclan “marcianólogos”, corsarios de la verdad, abducidos y penosos seres de luz.

De todos modos no debemos abatirnos porque la buena de “Wow!” se haya transformado en un simplón pedo sideral, los últimos avances en Astrofísica hacen presagiar una próxima década fértil en las cosas de la vida extraterrestre, o eso es lo que nos cuentan las lenguas capacitadas para hacerlo… claro que las que presumían de solvencia intelectual en las últimas cuatro décadas, ahora se esconden ante la transformación de “Wow!” en un simple, paupérrimo y poco prometedor pedo espacial. Estoy convencido de que a partir de ahora brotarán como hongos los ufólogos especializados en flatulencias extraterrestres.